Nigel North - The Heart Trembles with Pleasure

sábado, 3 de diciembre de 2011


OBRA MAESTRA

Pocos, muy pocos son los intérpretes que consiguen transmitir a través de la música esos profundos sentimientos que hacen que se nos erice el vello de la nuca y se nos encoja el corazón. Nigel North es uno de ellos y de su último trabajo dedicado íntegramente a la música del gran compositor alemán Sylvius Leopold Weiss, me atrevería a decir que es una de las mejores grabaciones de la historia de la música culta. 

Como instrumentista Nigel North aúna todas las características ansiadas por los músicos, una fantástica técnica, un profundo conocimiento de la música que interpreta (como buen musicólogo y especialista en música antigua) y una increíble capacidad para extraer y transmitir de todo aquello que toca, un indescriptible sentimiento traducido en la belleza y pureza de su sonido. 

Weiss, es desgraciadamente un compositor poco conocido entre el público que no acostumbra a oír música de instrumentos de cuerda pulsada, sin embargo sus Suites y Sonatas para laúd junto a su música de cámara son realmente exquisitas, de ahí  que fuese elogiado por su gran amigo y compañero Johann Sebastian Bach, con quien se dice que llegó a interpretar música de forma conjunta. Además, su catálogo de composiciones para dicho instrumento supera las 600, todas ellas de gran calidad, en las que recoge a la perfección el espíritu de la época barroca cultivando especialmente el estilo alemán e italiano. 



El repertorio que forma la grabación esta compuesto por la hermosa Partita en Sol menor, de un carácter profundamente meditativo, sobre todo expresado en su Preludio y Allemande, aunque quizá el movimiento más hermoso sea la melancólica Sarabande, maravillosamente ornamentada en sus repeticiones, destacando   también su emotivo claro-oscuro tonal.  Estos movimientos contrastan fuertemente con las animadas Courante y Bourée, aunque lo más chocante de la Partita es que el compositor decidiese acabarla con unos atípicos Menuets 1 y 2 en lugar de la tradicional Gigue a modo de cierre.

La luz y el brillo llegan con una fantástica Suite en Fa Mayor, dotada esta vez sí, de una tradicional forma barroca en orden y estructura de movimientos. Es curioso comprobar que hasta incluso en las composiciones de un carácter más alegre de Weiss, siempre existe cierto sentimiento contemplativo y esta sea tal vez la característica que hace la música de este compositor tan irresistible.

Las texturas más tenues vuelven de nuevo con la Suite en Do menor, introducida esta vez por una honda Fantasía en la que North juega con los matices, tejiendo magistralmente el contrapunto de la preciosa melodía, que forma junto a la Allemande y la Sarabanda, los capítulos más conmovedores de la composición. De nuevo vuelve el contraste con los majestuosos tempos de la Courante y  Gavotte a modo de marcha. El Menuet pone la perfecta contención que desemboca en una virtuosa Gigue.

El álbum se completa con la curiosa Obertura en Si bemol Mayor, repleta de cambios de ritmo y compás y con una fantástica Chacona en Mi bemol Mayor, que guarda un enorme parecido con la Passacaglia de la Suite Nº 13 del manuscrito de Londres, tan frecuentemente interpretada en el repertorio tanto de laudistas  como de guitarristas.

En definitiva, nos encontramos ante una auténtica joya que no debería pasar inadvertida para ningún melómano que se precie. Junto a sus grabaciones de Bach es probablemente, uno de los mejores documentos sonoros de la música antigua jamás grabados. Todo un referente.

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